El sector residencial en España representa el 17% del consumo energético, y en Europa este porcentaje alcanza un 40%. Es una cifra muy elevada, más si tenemos en cuenta que además del gasto energético este sector es responsable de un gran número de emisiones de gases de efecto invernadero y la mayor parte de esa energía procede de combustibles fósiles, y esto en un contexto como el actual, en el que hay que poner freno al calentamiento global para hacer frente al cambio climático y cumplir con los objetivos europeos de reducción del consumo energético, requiere de soluciones y practicas enfocadas a reducir el consumo de energía en los edificios.
Según la definición actual que establece la Directiva Europea y deja espacio a la interpretación por parte de los estados miembros sobre qué es o qué consideramos cómo edificio de consumo de energía casi nulo. Un ECCN es “aquel edificio que tiene un nivel de eficiencia energética muy alto porque requiere un nivel de energía casi nula o muy baja para funcionar y que en muy amplia medida esta energía procede de fuentes de energía renovables, bien producidas in situ o en el entorno”.